Nuestra historia
El mejor café de Colombia casi nunca se toma en Colombia. Abrimos para que aquí sí.
El mejor café de Colombia casi nunca se toma en Colombia. Abrimos para que aquí sí.
En octubre empezamos a trabajar en la idea con una sola cosa clara: que el café de especialidad no tenía por qué ser cosa de unos pocos. Villa de Leyva era el sitio, porque aquí llega gente de todas partes y valía la pena que cualquiera pudiera entender por qué su café sabe a lo que sabe.
Abrimos en febrero de 2022.
Queríamos que este fuera un lugar así con el café: que salieras de aquí sabiendo algo que no sabías al entrar.
Fue el año de más crecimiento y también el de más riesgo. Nos mudamos a un local más grande, compramos la tostadora y sacamos marca y empaque propios. Cuatro decisiones grandes en el mismo año, y ninguna barata.
Y pasó algo que no habíamos previsto. Los primeros meses en el local nuevo vendimos menos de lo que esperábamos, y nos costó entender por qué. Mucha gente pensó que habíamos cerrado. Que no había funcionado.
Estábamos dos casas más abajo, en la misma calle, en un lugar mucho más grande. A los que se asomaron les dio gusto encontrarnos. Con el tiempo las cosas fueron mejorando.
Inventario, servicio y tostión
En el pueblo la conocen todos. Lleva el inventario y el servicio, y con Brayan tuesta el café.
Operación, servicio y tostión
Viene del sector hotelero y ha trabajado en varios cafés. Lleva el día a día y, con Erica, la tostión.
Administración
De él salió la idea, en 2021. Hoy se encarga de los proveedores y las compras, que es la parte que no se ve.
Comercial
Fue quien dio el empujón para empezar. Casi todos los clientes que tenemos fuera del pueblo llegaron por una conversación suya.
Trabajamos en nano lotes: le compramos a varios caficultores, y de cada uno traemos una cantidad pequeña de una sola cosecha. La carta va cambiando, así que un café que te gustó puede no estar el mes que viene. No es un descuido, es la forma de que puedas probar cafés distintos.
Colombia no produce un café, produce cientos. Por la carta pasan variedades tradicionales como Castillo y Caturra junto a otras que casi nadie asocia con este país: Gesha, Wush Wush, Papayo, Pacamara, Bourbon Ají. Si vienes de afuera, probablemente no esperabas encontrar ninguna de esas aquí.
Algunos lotes los compramos directo al productor. Otros llegan por aliados que cuidan la trazabilidad tanto como nosotros. En los dos casos buscamos que la relación dure más de una cosecha, y cuando funciona la sostenemos.
Desde 2025 tostamos nosotros mismos en lotes pequeños y con tueste claro, para que cada origen sepa a lo que es. El mismo café que preparamos en la barra es el que te llevas a casa.
Lo trabajamos con Disidente, que se dedica al cacao con la misma obsesión con la que nosotros nos dedicamos al café.
Son de Selvatica, con frutas del Amazonas y la trazabilidad como punto de partida.
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